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jueves, 1 de junio de 2017

El ejercito secreto de la revolucion cubana conquista Miami

Los juglares del ‘capitalismo’ cubano

Una radio de Miami se vuelca en la música que plasma una nueva mentalidad en la isla
Cubatón
Los dj's Yusnel Pérez y Gladys Carredeguas en la emisora.

Esto es pa los que dicen
que al reguetón le queda poco
ustedes están mal
ustedes están locos
Gente de Zona (oído en Ritmo 95)

Al otro lado de la línea, en La Habana, responde Áxel El Extelar. “Con equis”, subraya con ahínco: “Extelar”. Áxel quiere ser estrella del reguetón.
–¿Qué es Miami para un reguetonero cubano?
–Un sueño –dice–. Muchos solo pensamos en eso. Qué quieres que te diga, todo el reguetón de primera línea está en Miami. Imagínate... Yo tengo la esperanza de conseguirlo.
–En Cuba es difícil.
–Es más incómodo, hay obstáculos. Aquí con una canción puedes conseguir dos o tres trabajos, pero allá pegas una canción y triunfaste.

Pegar. El verbo del reguetón cubano. Pegar una canción es tener un hit. Lo máximo es estar pegao: sonar por todos los lados.

Y la emisora de los pegaos está en Miami. Ritmo 95. Su eslogan: Cubatón y más. El cubatón es la rama cubana del reguetón, la corriente latina que germinó a finales del siglo XX entre Panamá y Puerto Rico tomando elementos del reggae y el dance hall. En Cuba, explican en Ritmo 95, el género incorporó “el sazón”, “la sandunga” de la isla. “El cubatón tiene elementos del guaguancó, de la salsa, de la timba, metales, trombón. Es un sonido diferente, muy alegre”, detalla Jesús Salas, ejecutivo de Spanish Broadcasting System (SBS), un conglomerado radiofónico de Estados Unidos centrado en las audiencias hispanas. SBS detectó el nicho del cubatón y lanzó Ritmo 95 en un dial de Miami que languidecía emitiendo temas pop sin dar beneficios.

Salas, cubanoamericano, lideró en su compañía la apuesta por el cubatón. “Ninguna radio lo estaba poniendo y yo no dejaba de ver que era lo que se escuchaba en las fiestas de mi familia”. Al empezar a pinchar a los nuevos ases de la isla, según los datos del directivo, la emisora brincó de repente de un 1,5% a más de un 4% de share. Ritmo 95 tiene un potencial de emisión limitado al entorno de Miami, pero ahí tiene a sus fieles: en zonas de cubanos como Hialeah.

Los artistas que retransmite la emisora son lo que quisiera ser El Extelar: reguetoneros que brillaron en Cuba y dieron el salto a Miami. Los reyes del género, Gente de Zona –encumbrados con Bailando de Enrique Iglesias–, y otros como Jacob Forever, que destacó con Hasta que se seque el Malecón, Chacal, Osmani García –El Taxi– o Yomil y El Dany, que la semana pasada en la isla se grababan en Facebook presumiendo un abanico de billetes de cien dólares y acaban de anunciar un documental sobre su carrera titulado Cambio, impacto y evolución. Los reguetoneros van y vienen de Cuba a Miami sin barreras. Sus estrellas no esconden la fascinación por la otra orilla.

Estoy en la Yunai-Yunai-Yunai-Yunai
ando en la Yunai-Yunai-Yunai-Yunai
esto es la Yunai-Yunai-Yunai-Yunai
ni bola ni strike, tú andas al fly
Chocolate y Chacal (oído en Ritmo 95)

“La Yunai” es una contracción de United States, también conocidos por los cubanos como La Yuma –se dice que el apodo viene de la película del Oeste 3:10 to Yuma (1957)–. La Yuma, la recurrente Yuma de los cubanos. La de la emigración. La del consumo. La Yuma: manzana prohibida durante las décadas de la Guerra Fría y musa de los ligeros bisnietos del son.

Ponte linda
ponte tu pitusa [jeans]
que nos vamos pa la Yuma
que nos vamos pa la USA
Charanga Habanera y Jacob Forever (oído en Ritmo 95)

Junto al sexo y los romances, el dinero y el consumo son tópicos del cubatón. Entre canciones, en la emisora Ritmo 95 se puede oír un anuncio como este:
–Buenas, señorita, yo quiero comprarme una cadena de esas cubanas, de esas que son gordas que te parten el cuello, pero mi crédito y mi cash son limitados.
–No hay problema, aquí en Five Stars no necesitamos ni tu crédito ni tu cash porque tenemos el mejor financiamiento de toda la Florida.




Las cadenas opulentas son sus medallas. La cultura del bling-bling del hip-hop afroamericano. En el artículo Reguetón: el frijol negro en el arroz blanco. Primeros apuntes para una reconsideración cultural, la investigadora Hazell Santiso indica que el reguetón en Cuba está vinculado a “una representación colectiva en contra de los valores del sistema y que promueve discursos y experiencias desconectados del ethos revolucionario”. El texto Escuchando el cambio, reguetón y realidad cubana de la socióloga y periodista Nora Gámez expone: “El reguetón desafía una ideología oficial que hace constantes llamados al sacrificio, la resistencia y el ahorro. Así, esta música construye un espacio de resistencia en el cual los deseos y valores de la underclass y otros sectores son simbólicamente proyectados y celebrados”. Iván de la Nuez, ensayista, en la revista El Estornudo: “Es el ruido de fondo del millenial criollo, el background musical de una tribu cuyo horizonte está fijado exclusivamente en el siglo XXI. Nada de adentrarse en una hemeroteca o remontarse a un antecedente histórico. Nada de Muro de Berlín ni Guerra Fría. Nada de Vietnam y esos años sesenta del siglo XX en los que la isla se llenaba de intelectuales de todas latitudes, dispuestos a meter baza en aquella utopía cubana contra sus demonios. El reguetón es el grado cero de una catarsis hedonista”.

Salió de rumba, se fue con su amiga
salió, le encanta coger carretera
le gusta la bebida, el jangueo y la música
y la vida buena
Osmani García (oído en Ritmo 95)
[Janguear: andar por ahí con los amigos].

“Osmani se come el escenario”, lo alaba Yusnel Pérez, dj Yus, pinchadiscos de la emisora. A Alexander Delgado, estrella de Gente de Zona, lo llama “el Benny Moré del cubatón”. Al carismático Micha, intéprete de Bla Bla Bla, lo compara con el puertorriqueño Tego Calderón, pionero del género. En Miami, Dj Yus pincha con la bandera de Cuba colgada en la pared.

Tírame un besito loco
pa la cámara
ponme boquita sexy
pa la cámara
que a ti te encanta el flash, flash, flash
Chacal (oído en Ritmo 95)

El cubatón no contiene un átomo de política. Es como la mayoría de Cuba hoy: ¿Pospolítica? ¿Antipolítica? El efecto de medio siglo de percusión ideológica ha sido un discurso hueco como un tambor. “Los artistas cubanos de hoy se han separado de eso”, dice Salas. Ajenos a cualquier idea molesta para el gobierno, los reguetoneros son los príncipes de la farándula cubana y actúan en salas de postín a precios inalcanzables para muchos de sus seguidores locales.

No tengo tiempo para criterios ni ignorantes
estoy puesto para el piste, que es lo más importante
no creo en chismes ni en los comentarios
estamos para hacernos desde Cuba millonarios

Yomil y El Dany (oído en Ritmo 95)
Las puertas de Miami están abiertas para ellos. En noviembre Gente de Zona participó en un concierto de Jennifer López en apoyo de Hillary Clinton. La semana que viene Jacob Forever y Chacal actuarán en el James L. Knight Center, con capacidad para 4.500 espectadores. En los viejos tiempos, los músicos que vivían en Cuba daban con un muro en Miami. No solía haber radio o publicidad para quien no abjurara del castrismo. “A Miami le llamaban el cementerio de los músicos cubanos”, recuerda dj Yus. Hoy, subidos a la ola de los últimos dos años de normalización bilateral entre Cuba y Estados Unidos, viven con un pie a cada lado del Estrecho. “Cuestión de timming”, cierra Salas.

Lo único que sé es que esto se puso bueno
que rico se puso el reguetón
y por Miami la gente diciendo
que me van a firmar por un millón
Jacob Forever (oído en Ritmo 95).

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